anatomía y fisiología de la vejiga urinaria e infecciones del tracto urinario
UNIVERSIDAD AUTONOMA DEL ESTADO DE HIDALGO
ESCUELA SUPERIOR DE HUEJUTLA
DOCENTE: Q.F.B DIANA MONTAÑO OSORIO
ASIGNATURA: FARMACOLOGIA 2
ALUMNA: MARIA MARLENE MARTINEZ MORALES
TRABAJO: ANATOMIA Y FISIOLOGIA DE LA VEJIGA URINARIA
INFECCION DEL TRACTO URINARIO
SEMESTRE: 3
GRUPO: 1
LIC. ENFERMERIA
ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DE LA
VEJIGA URINARIA
La
vejiga forma parte del sistema urinario. Es un órgano con forma de globo,
situado en la pelvis, que se encarga de recoger y mantener la orina hasta su
expulsión a través de la uretra.
La
orina es un líquido formado por agua y sustancias de desecho del organismo.
Esta se produce por el filtrado de la sangre en los riñones. A través de unos
tubos largos y finos, denominados uréteres, la orina llega a la vejiga y se
almacena en ella.
La
orina, una vez almacenada en la vejiga, es expulsada al exterior a través de la
uretra. En la mujer la uretra es un tubo fino y corto que desemboca delante de
la vagina, mientras que en el varón atraviesa la glándula prostática y el pene
desembocando en su extremo.
La
pared de la vejiga está constituida por varias capas:
- Capa serosa: se trata de un recubrimiento exterior de la vejiga. Además, el peritoneo lo rodea por su cara superior y parte posterior, así como por sus laterales cuando está llena.
Capa muscular:
está formada por músculo liso con tres capas:
v Capa externa o
superficial: formada por fibras musculares
longitudinales.
v Capa media: formada por fibras musculares circulares.
v Capa interna o
profunda: formada también por fibras
longitudinales.
Las tres capas de la capa muscular forman el músculo
detrusor que cuando se contrae expulsa la orina y tiene como freno los
esfínteres de la uretra.
Capa mucosa: está formada por:Epitelio de transición urinario (también llamado urotelio) que es un epitelio estratificado de hasta ocho capas de células, impermeable, en contacto con la orina. La lámina propia que es de tejido conjuntivo.
FISIOLOGÍA
La
inervación de la vejiga está controlada por cerebro nervios espinales y fibras del simpático, por lo que el acto
de micción (orinar) es voluntario. La salida de la orina, desde la vejiga a la
uretra solo es posible si se relaja un esfínter muscular que está en el cuello
de la vejiga, llamado esfínter vesical.
La
uretra es un conducto membranoso por donde sale la orina, rodeado por dos
músculos del esfínter que la aprietan manteniéndola cerrada. También los
músculos del suelo de la pelvis ayudan en esta función. Cuando la vejiga está
llena, los nervios que se encuentran en ella, mandan señales al cerebro y él manda
a su vez señales a los esfínteres y a los músculos del suelo de la pelvis, para
que se relajen y permitan que la orina salga a través de la uretra. De igual
forma manda señales a la vejiga para que se contraiga y expulse la orina.
Esto
quiere decir que para un buen control de la vejiga, todos los componentes del
sistema deben actuar en conjunto.
FASES
v FASE DE LLENADO
v FASE DE ALMACENAMIENTO
v FASE DE VACIADO
La
orina producida en el riñón es depositada en la vejiga a través de los uréteres.
La vejiga se relaja y va aumentando de tamaño según almacena cantidades
crecientes de orina. La primera sensación del deseo de orinar aparece como
respuesta del sistema nervioso al estiramiento de la pared vesical cuando se
han almacenado aproximadamente unos 200 cc de orina. A medida que la vejiga se llena de orina, sus
paredes comienzan a distenderse, disminuye de espesor y aumenta la longitud de
sus fibras musculares. La estimulación simpática motiva el llenado de la vejiga
mediante la relajación del músculo detrusor a través de receptores
β-adrenérgicos
Al tiempo que la orina se acumula en la vejiga, ésta
comienza a distenderse, provocando bajos niveles de aferencias hacia la médula
sacra a través del nervio pélvico.
Esta información es transmitida al sistema Nervioso Simpático, que a través del nervio hipogástrico produce una relajación del músculo detrusor así como la contracción del esfínter uretral interno; de igual manera, se produce una estimulación del Sistema Nervioso Somático, el cual a través del nervio Pudendo, activa al esfínter uretral externo. Desde el tronco del encéfalo en
su región lateral, también llamado "Centro de almacenamiento o continencia Pontino" ó "Región L", parten fibras eferentes hacia el núcleo somático o de Onuf en la médula sacra, contribuyendo al aumento de la actividad del esfínter uretral externo. La fase de llenado es un proceso pasivo que depende de la musculatura lisa vesical y de la inhibición del Sistema Nervioso Parasimpático.
Esta información es transmitida al sistema Nervioso Simpático, que a través del nervio hipogástrico produce una relajación del músculo detrusor así como la contracción del esfínter uretral interno; de igual manera, se produce una estimulación del Sistema Nervioso Somático, el cual a través del nervio Pudendo, activa al esfínter uretral externo. Desde el tronco del encéfalo en
su región lateral, también llamado "Centro de almacenamiento o continencia Pontino" ó "Región L", parten fibras eferentes hacia el núcleo somático o de Onuf en la médula sacra, contribuyendo al aumento de la actividad del esfínter uretral externo. La fase de llenado es un proceso pasivo que depende de la musculatura lisa vesical y de la inhibición del Sistema Nervioso Parasimpático.

Una vez alcanzado el umbral de presión para la micción, se produce una intensa actividad aferente procedente de la musculatura lisa de la vejiga. Dicha información aferente es recogida principalmente por el nervio pélvico y se dirige hacia los centros superiores. La información es recogida en el tronco del encéfalo en su región medial, también llamada centro Pontino de la micción, núcleo de Barrington o Región M. De aquí, parten proyecciones eferentes hacia el Núcleo Simpático, inhibiéndolo y con ello La relajación del esfínter uretral interno; hacia el núcleo Parasimpático, estimulándolo y con ello contracción del músculo detrusor e inactivación del esfínter uretral interno, hacia el Núcleo Somático o de Onuf, inhibiéndolo, y con ello inactivación del esfínter uretral externo. El resultado final de estas eferencias procedentes de núcleos superiores es la emisión voluntaria de orina.
La vejiga es un órgano musculoso hueco, redondeado, que normalmente puede distenderse para albergar un contenido de unos 500 ml. Sin embargo, en ciertas condiciones, la vejiga puede distenderse más allá de su normal capacidad. En el hombre, la cara posterior de la vejiga se sitúa cerca del recto. En la mujer, la porción superior de vagina y el útero se interponen entre la vejiga y el recto. La cara superior de la vejiga está cubierta por peritoneo. La vejiga recibe la irrigación directamente de las arterias iliacas internas o hipogástricas, así como a partir de pequeñas ramas de las arterias hemorroidales y uterinas. El drenaje linfático, vehículo fundamental en la difusión del cáncer de vejiga, sigue predominantemente el camino de los
vasos ilíacos internos, externos y comunes. La inervación parasimpática de la vejiga es para el músculo detrusor, que es el responsable de su contracción; la porción simpática del sistema nervioso autónomo actúa fundamentalmente a nivel de la base de la vejiga. El nervio pudendo inerva el esfínter externo, el cual rodea a la uretra. Las
interconexiones entre estos varios nervios permiten la contracción simultánea del músculo detrusor, así como la relajación y apertura de los esfínteres interno y externo. Las fibras sensitivas que transmiten las correspondientes sensaciones a partir de la vejiga distendida se corresponden con el parasimpático, a través del cual los impulsos llegan a la médula espinal, donde el centro vesical reflejo primario se sitúa a nivel de S2 a S4. La constitución de un arco reflejo a este nivel permite alguna funcionalidad a la vejiga en ciertos pacientes con afectaciones medulares. Dentro de la médula espinal existen fibras que conectan el citado centro primario con centros más altos, que permiten la supresión o inhibición de la urgencia en el orinar. Así, la vejiga normalmente continúa
llenándose, sin causar molestia, y, llegado un límite determinado, se provocan estímulos nerviosos que, sin embargo, según la propia conveniencia, pueden provocar una mayor expansión de la capacidad vesical o bien un vaciado de la misma.

INFECCIONES DEL TRACTO
URINARIO
Una
infección del tracto urinario afecta alguna región de las vías urinarias.
Generalmente genera cuadros típicos dolorosos con distintas características
dependiendo del lugar afectado, sin embargo no es rara la existencia de
infecciones asintomáticas que tienen su
génesis en la colonización por parte de un número significativo de bacterias.
INFECCIONES DEL TRACTO URINARIO ALTO
Ø Pielitis: inflamación de la pelvis renal
Ø Nefritis: inflamación del parénquima renal
Ø Ureteritis: inflamación de uréteres
INFECCIONES DEL TRACTO URINARIO BAJO
Ø Cistitis: inflamación de vejiga
Ø Prostatitis: inflamación de próstata
Ø Uretritis: inflamación de la uretra
EPIDEMIOLOGIA
Las
infecciones de vías urinarias ocurren mas frecuentemente en mujeres,
estimándose que mas de la mitad de las mujeres tendrá por lo menos una
infección urinaria en su vida.
FACTORES DE RIESGO
Existen
múltiples factores de riesgo para desarrollar infecciones del tracto urinario,
entre estas tenemos algunos que son intrínsecos biológicos del paciente y otros
que se deben a factores extrínsecos.
FACTORES INTRINSECOS DEL PACIENTE
ü Sexo femenino, particularmente en edad fértil
ü Predisposición genética
ü Antecedentes personales: infecciones urinarias antes de los
15 años
ü Antecedentes familiares de infecciones urinarias
FACTORES EXTRINSECOS
ü Coito frecuente
ü Nuevo compañero sexual
ü Uso de espermicidas
ü Uso de sonda u otros dispositivos médicos
ETIOLOGIA
Existen
diferentes microorganismos que pueden causar infección.
Escherichia
coli
La Escherichia
Coli es el germen causal que se encuentra con más frecuencia
en especial en las IU ambulatorias no complicadas (80-90%).
El resto de las infecciones son producidas por
otras enterobacterias como el Proteus
mirabilis y Klebsiella
spp. El Estreptococus
saprophytus es frecuente en mujeres con actividad sexual.
El Proteus mirabilis es
habitual en niños varones recién nacidos menores de 2 años. El Enterococo faecalis es
frecuente en sujetos ancianos con síndrome protático.
CUADRO CLINICO
Uretritis:
se presenta usualmente en el contexto de una infección de transmisión sexual.
Se manifiesta por disuria, ardor y descarga uretral.
Prostatitis:
disuria, polaquiuria, dolor en zona protática, pélvica o perineal.
Cistitis:
disuria, polaquiuria, urgencia miccional, orina de mal olor, dolor suprapúbico
y hematuria.
Pielonefritis:
precedido en un par de días o acompañarse de un síndrome cistitico,
fiebre(38°c), escalofríos, dolor en región lumbar, náuseas y vómitos.
DIAGNOSTICO Y EXAMEN
Se
colabora con los resultados de laboratorio como el urocultivo la presencia de
piuria o hematuria.
Otros
exámenes
Nitritos de la orina
Esterasa leucocitaria
Ciproproxacino lapso de 15 dias
Radiografía de abdomen: descartar litiasis
Ecografía renal: litiasis, necrosis papilar, pielonefritis
VHS y PCR
Electrolitos plasmáticos
Esterasa leucocitaria
Ciproproxacino lapso de 15 dias
Radiografía de abdomen: descartar litiasis
Ecografía renal: litiasis, necrosis papilar, pielonefritis
VHS y PCR
Electrolitos plasmáticos
TRATAMIENTO
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